......El cartero se fijó la altura de la calle K, aún faltaban unos metros. Siguió avanzando hasta llegar a la altura 426, tocó el timbre 6. Preguntó por el señor Josef Klam. Éste contestó y al saber que había recibido correspondencia dijo que bajaría enseguida. Recibió el sobre y agradeció, sin mirar, al cartero. Sólo lo intrigaba lo que traía entre manos......Mientras iba cerrando la puerta del edificio miraba uno y otro lado del sobre. Era un sobre pequeño, no era del clásico color blanco, sino que tenía un tono marfil, definitivamente más grueso que el papel común, estaba cerrado por medio de un sello color bordó, en el cual podía leerse “CdeS”. No había otro dato sobre el remitente. Del otro lado del sobre, en una tinta del mismo color del lacre, estaba escrito su nombre, en una letra cursiva muy dibujada y prolija. Pero no había nombre de calle, ni altura, ni forma de ubicar al destinatario de la esquela. Al percatarse de éste “detalle”, quiso preguntarle al cartero cómo había hecho para ubicarlo y si sabía algo del remitente. El cartero ya no estaba. “Cosa rara, serán propagandas” dijo mientras esperaba al ascensor que lo llevaría nuevamente a su departamento. Una vez dentro, dejó el sobre en la mesa de entrada y fue a la cocina. Puso a calentar agua para hacer un té, mirando la hora y pensando el la cantidad de tediosos y acumulados memorándums del trabajo que se apiñaban sobre el escritorio de su estudio. Una vez que el agua hirvió fue, decidido, a cumplir sus tareas de gerente full time...
.....Se sentó frente a su notebook, al abrirla casi se cae de la silla del salto que le provocó ver el sobre dentro de la computadora. Lo tomó indeciso, las letras del sello resplandecían aun con más brillo debido, tal vez, al reflejo del monitor. “CdeS” ¿Qué querría decir? ¿Quién sería el que mandó la carta? Lo volvió a mirar de uno y otro lado, aún no se decidía a abrirlo, de hecho, estaba seguro que no quería abrirlo, aunque no sabía el porqué. Pensativo, lo guardó dentro del primer cajón del escritorio que cerró suavemente, le puso llaves y comenzó a realizar sus tareas, pero el fantasma del sobre ya se había instalado sombreando toda la penumbrosa habitación que solo se iluminaba por una lámpara y el la luz que emanaba la pantalla.
....Pasada la medianoche y ya en su cama, sintió que esa oscuridad que se encontraba encerrada bajo llave se filtraba del cajón e iba subiendo por las patas de la cama arropándolo con un sentimiento funesto. Comenzó a preguntarse quién lo habría enviado, qué diría, cómo habría llegado a su escritorio, qué significaban esas letras… todo le daba vueltas… ¿Por qué causaba tanto nerviosismo?... No podía dormirse, escuchaba las campanadas que retumbaban desde el reloj de la cocina… Había perdido la noción del tiempo… Las horas pasaban y él no podía dejar de pensar en el sobre, qué tendría dentro, cómo sabía el cartero a quién debía entregárselo... No entendía… Daba vueltas en la cama imaginando a alguien sin rostro sellando el sobre, escribiendo su nombre y entregándoselo al cartero… No entendía… y no podía dormirse…
.....Luego de unas horas de insomnio la curiosidad, o algo casi indescriptible, fue más fuerte que el miedo. O tal vez era el miedo mismo que parecía que le haría reventar las venas por haberse acumulado diluyendo su sangre. Se sentó en la cama de un solo salto… Por la ventana la luna iluminaba tenuemente la habitación, parecía llena de sombras y vacía de toda alma ¿Vaticinio de una mala noche?... Estiró su mano hasta llegar al velador. Un gran escalofrío recorrió su columna vertebral erizando toda su piel, allí estaba el sobre, apoyado cuidadosamente sobre la lámpara. Casi al borde de un ataque de pánico tomó el sobre… ¿Cómo había llegado hasta allí?... sin saber porqué su rostro comenzó a empaparse en sus propias lágrimas… El ambiente parecía expandirse y contraerse entre convulsiones siniestras y atroces. Sabía que debía temer por su vida, que por ése sobre, nada seguiría igual; pero al mismo tiempo no sabía porqué tenía toda ésa certeza. Decidido, y entregado a lo que debía pasar, rompió el lacre…
.....Dentro del sobre había una hoja doblada, al sacarla, observó que estaba en blanco. Era una hoja del mismo papel que el sobre, tenía en todo el margen derecho unos grabados en un material brilloso, como si fuera nacarado, no sabía qué podía ser, y en el final de la hoja nuevamente podía leerse “CdeS”. Miró nuevamente dentro del sobre y descubrió que en su interior también había una hoja de Gillette. Por más que la tomó con mucho cuidado, al ser una hojilla nueva y al no estar envuelta, ni protegida… cuando el filo rozó una de sus yemas le produjo un profundo corte. El ardor que le causó hizo que dejara caer el sobre al piso, pero una gruesa gota de sangre cayó sobre el papel color marfil…
.....En ése momento vio cómo la carilla absorbía la gota de sangre dibujando unas pequeñas letras. Ante esta forma rara de empezar a develar el misterio, no dudó de provocar él mismo otro corte, pero no ya en sus dedos, sino que se hizo un pequeño corte en la muñeca izquierda, acompañando la figura de sus venas. Grandes gotas de sangre caían sobre el papel. Las letras dejaban de mostrarse sueltas comenzando a formar palabras, pero cada vez que parecía que terminarían una oración, parecía acabarse el efecto de la sangre… y comenzaban a borrarse… Otro corte en la misma muñeca… esta vez un poco más profundo… y más doloroso… pero el saber cómo seguía lo que iba leyendo.., obligaba a Josef a seguir mutilando sus muñecas… Más y más sangre caía sobre la hoja que parecía nunca saciarse… Toda esa sangre caliente que se derramaba sobre la carta era absorbida íntegramente por el papel, no había manchas ni dibujos difusos. No, sólo surgían letras perfectas, prolijas y claras, en un exquisito tono bordó.
.....Josef seguía leyendo lo que se formaba a medida que él se desangraba. Parecía que nunca terminará de leer lo que se iba escribiendo con ésa tinta sanguinolenta. Cientos de palabras se formaban amontonándose en la hoja, surgiendo unas para luego de ser leídas darle lugar a otras. Josef leía cada una de las palabras casi con la misma voracidad que las letras se alimentaban de su sangre. Muy débil ya, luego de varias incisiones cada vez más profundas, que habían dejado sus muñecas destrozadas, su sangre daba fin al escrito. Con el último suspiro leyó los últimos renglones y cayó desaguado.
......Luego de seis días Josef apareció en los titulares de los diarios. “Suicidio en el barrio de Almagro. Los vecinos desconocen qué pudo haber llevado a éste hombre a tal terrible decisión.” Dicen los vecinos que la única pista que había dejado era una hoja en la cual había escrito con su propia sangre “He sido recibido en el Club de Suicidas”. A Josef lo habían encontrado sobre un gran charco de sangre en donde flotaba la hoja con esas pocas letras y el sobre en donde creyeron que pondría su carta. Josef Klem era el sexto suicidio, en menos de una semana, en donde el suicida había escrito con su propia sangre ser un nuevo miembro de este club. Pero no había vínculo entre ellos, todos habían escrito las notas sobre el mismo tipo de papel y no había más respuestas.
-Disculpe que interrumpa la narración de los hechos… pero acaban de tocar el timbre…
Si, es un sobre lacrado. Ambos queremos saber qué es lo que dice… ¿o no?... No sé si he hecho bien en contarle… Creo que sólo los que pertenecen al Club pueden saberlo. Sepa disculpar que lo deje con la intriga, pero ahora que usted algo sabe… tal vez haga que toquen su timbre…
Fin...?







5 Insomnes que dejaron sus palabras:
puffffffffffff!!!!!!!!!!!!
llegué dsd el flog. Ni en loco atiendo al cartero.
gran cuento.
saludos
A poco de llerlo no tengo más que recomendarlo en mi propio blog, por una cuestión de que hay escritores tan buenos como tu que no se pueden desperdiciar en el espacio internautiano.
losmuertevideanos.blogspot.com
montevideo.com.uy/diccionario
Uuuuuu el cuento me encanto súper bueno estaba bien metido leyéndolo el final me sorprendió. Bueno si me aparece le cartero le diré que no vive esa persona ya ni loco le recibo la carta te recomendare en mi blog espero igual tu me recomiendes en tu blog ya me despido
Te espero en mi blog pasa para que lo veas
http://toledin21mundogothico.blogspot.com/
mUY BUEN CUENTO... FABULOSO... ES COMO PARA NO VOLVER A ABRIRLE LA PUERTA AL CARTERO... PARA NO TOMAR NADA...
ES LA primera vez que entro a tu blog... lo conoci por el directorio gótico...
Muchas gracias por los comentarios...
la verdad, es que he recorrido sus blogs, y como ya les he dicho, son muy buenos!
y repito, muchas gracias!
dejo tb el link a donde tb pueden leerse algunas repercusiones del cuento "El Sobre Lacrado"
http://www.fotolog.com/ale_samsa/50844679
:)
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