Aunque suene raro, hace sólo un par de noches me vino a visitar mi yo misma…
No la escuché entrar a la casa, pero sí la vi asomada a la mesa, casi a la misma altura que la torta… Tal vez, ahora que lo pienso... siempre anduvo dando vuelta por los ambientes, pero no sé si por los del hogar o los de mi propia mente.
Mientras alguien apagaba la luz, ella había entrado ruidosamente al comedor, entre risas y gritos, bailando alrededor de mi madre, nuestra madre, quien traía en sus manos el pastel e iba iluminando su ingreso con las velas centelleantes que se desparramaban sobre la superficie cremosa. Algunos de los que me hacían compañía empezaron a canturrear mientras que otros comenzaban con las felicitaciones, como tratando de pasarme un poco de la alegría que me correspondía y que no encontraba por ninguna parte... Creo que había quedado unas cuadras más atrás... a mitad de camino.. estrellándose contra el suelo.. quebrándose hasta convertirse en pequeños pedacitos de plomo.
Si bien ella y yo éramos esencialmente la misma persona, nos diferenciaban las marcas de 22 noches "especiales" que ella aún no poseía. A diferencia de las otras noches casi iguales a esta, esa fue una noche única, ella había decidido venir a visitarme, a acopañarme... La penumbra que bailoteaba al compás de la mecha y el jolgorio ajeno, dejaba ver las sombras conocidas que nos rodeaban entre aplausos y cantos.
De pronto, me sentí mal… Es que me había dado cuenta de que estaba sintiendo envidia de la niña que brillaba a través de las chispas… ¡Es que realmente se veía feliz!… Su amplia sonrisa dejaba ver el agujero del diente que esperaba al Ratón Pérez bajo la almohada, irradiaba una blanca y cálida luz ¡y yo que no lograba ni siquiera una sonrisa para las fotos!… Desde mi lugar en la mesa podía verla gesticulando mientras miraba hacia el cielo pensando los deseos que pediría y los contaba con los dedos… Un intento de sonrisa se dibujó en mi rostro, entendí que no era envidia, estaba añorando ese sentir. Esa felicidad inocente, pura... despreocupada, plena de amor y confianza.
Toda ella era una mueca gozosa y alegre… Infló los cachetes llenando de aire sus pulmones y mientras soplaba la vela me dedicó una sonrisa pícara, manteniéndola hasta que la oscuridad fue completa… Fueron unos segundos nada más… yo quería ir a abrazarla muy fuerte y desearle un feliz cumpleaños, que se le cumplieran los deseos que había pedido… Contarle que yo había tratado de buscar en mi memoria qué es lo que había pedido… pero que había sido en vano… Quería abrazarla… preguntarle muchas cosas… y saber si ella quería hacerme alguna pregunta a mi…
Cuando encendieron la luz, ella ya no estaba… Una nueva sensación de pesada muerte me hizo tambalear hasa casi caer… Cerré los ojos esperando que al abrirlos solo me encontrara rodeada de nada y de ella mirándome, pero no fue eso lo que sucedió… Allí estaban todos, menos ella...
Esbozando algunas sonrisas comencé a agradecer a los presentes… pero miraba sobre los hombros de cada uno que abrazaba para ver si es que aún ella andaba dando vueltas por ahí… y no me veía, no la veía… Mi otro yo, ya no estaba… y quería, realmente, quería perderme de allí…
Mientras seguían repartiendo las porciones de torta, me dejé caer en mi silla; suspiré sintiéndome tan envuelta por la soledad que me di cuenta que mi esperanza de encontrarla era simplemente un reflejo de ese sentimiento herrumbrado… Mientras una multitud trataba de convencerme de los buenos augurios de la nueva etapa yo seguía trando de pensar cómo es que había entrado a la casa y por qué había desaparecido así… ¿dónde estaba ella?... ¿Había sido sólo una ilusión?... ¿Sólo yo la había visto?... Si yo estaba segura de que a ella también le habían cantado el feliz cumpleaños…. ¿dónde estaba?...
Me acomodé a la mesa para recibir una porción de torta... Trataba de hurgar en mi memoria recuerdos de ésa yo… pero no los hallaba… y de pronto unos tirones en la pierna del pantalón me volvieron a la vida… Allí estaba mi otro yo… asomada por debajo del mantel… haciéndome el gesto de “silencio” con el dedo sobre su boca… “estoy jugando a las escondidas” murmuró y agregó... “¿por qué vos no jugás?...mmm… Mejor hagamos otra cosa… Tengo ganas de cantar… ¿cantamos?... ¿Bailamos? Sé que te gusta bailar...” dijo, saliendo de abajo de la mesa y sentándose sobre mi falda… "Pero primero comemos torta..."
No había ninguna duda que esa niña que se sentaba sobre mi regazo era mi yo misma hace unos cuantos años atrás. Nos mirábamos a los ojos buscándonos y hallándonos.
Ambas teníamos los mismos ojos verdes, las mismas manchitas marrones en el iris y las mismas cicatrces bajo el ojo izquierdo y en el mentón… pero no teníamos la misma sonrisa… Ella reía plácida, tal vez de encontrarme, o simplemente ella era feliz. Tal vez era que yo debía hallarme y ella sólo se hizo presente para recordármelo… Sin pronunciar alguna palabra, y acomodando los pliegues de su vestido en las arrugas de mi jean, me miró y sonriendo comenzó a jugar con los rulos oscuros que caían a los costados de mi cara… Su cabello era rubio... definitivamente mi color hasta hacía unos años y parecía no preocuparle el enredo que le causaría el penacho que quería imitar plumas… Me miró ampliando su sonrisa alegre, compartiendo el maquillaje indio que llevaba… Con su dedo índice tocó las líneas azules de su rostro y tocó la punta de mi nariz y mejillas riéndo cada vez más fuerte mientras lo hacía. Me miró a los ojos, volvió a sonreír y me abrazó muy fuerte. Podía sentir los latidos de su corazón palpitando sobre mi… Sentía la quemazón de la lágrima que nacía en mis ojos; una lágrima que ahogaba mi garganta y no me dejaba pronunciar palabra… Lágrima que comenzó a transformarse en un contenido llanto silencioso… Ella notó que quise decirle algo, aún no sé qué cosa, a lo que murmuró un “Shhh...” y me abrazó aún más fuerte… “Dejala que caiga libre, dejá que se vayan todas las lágrimas ahora… sino te van a ahogar... Shhh… no nos soltemos”…
Fue muy extraño el encuentro… tal vez todavía estoy buscando las palabras para tratar de describirlo, de describirla a ella, de describirme en mi hoy y en mi ayer. Una de las cosas que dijo fue que venía casi para recordarme algunas cosas -tan errada no estaba yo. Pero ella misma aclaró “no vengo para reclamarte nada… Sólo quiero que recuerdes… que me recuerdes, que te recuerdes... Que pienses en esta misma situación a medida que fueron pasando los años… Que mires a tu alrededor… Que sonrías y dejes caer ésa lágrima que inútilmente te está ahogando. ¿Para qué la contenés?... ¿Por qué?... ¿Este no debería ser uno de tus momentos más felices?...”
y sí, tenía razón, debía ser uno de mis momentos más felices... pero por diferentes razon no lo era.
Me quedé pensando unos segundos mientras ella comía una cucharada de la porción de torta y garabateaba con la pintura y el maquillaje de nuestros rostros... Yo la miraba y la ayudaba mientras ella reía... Quería estar con ella, conmigo misma, acompañarme.. Volver a mirar a través de sus ojos, pero siendo míos... Le acariciaba el pelo siguiendo el reflejo que se dibujaba en sus ondas rubias... contagiándome su sonrisa. La abracé fuerte mientras me levantaba alzándola. La mantuve en el aire y comenzamos a girar sobre nosotras mismas...
Olí su perfume... era
inconfundible... 'Mujercitas'... ¿Cuántas veces mi madre, perdón, nuestra madre, nos había mandado a bañar (nuevamente) luego de que "apestáramos" en la fragancia?
inconfundible... 'Mujercitas'... ¿Cuántas veces mi madre, perdón, nuestra madre, nos había mandado a bañar (nuevamente) luego de que "apestáramos" en la fragancia? Soltó una carcajada cuando le conté esto, diciendo que era verdad, que esa noche había había sido perdonado su segundo baño a falta de tiempo... Comenzé a reír con ella, girando sin parar. Carcajadas y gritos se unían mientras nos aferrábamos, cada vez más, la una a la otra y la otra a la una. Cerré los ojos plácidamente y sabiendo que cuando los abriera ella ya no estaría en mis brazos... entendiendo el porqué de su visita, el a qué había venido...
-Imagen: AleSamsa a los 5 años
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3 Insomnes que dejaron sus palabras:
Hermoso cuento, me obligaste a recordar algunos cumpleaños pasados gracias.
La foto que esta junto al cuento me hizo llegar hasta el mismo porque me recordó mucho a una foto mía de cuando era chica. Empecé a leer el cuento y realmente me llegó, será porque encontré unas cuantas similitudes con mi vida misma o tal vez porque falta muy poco para que cumpla años y en vez de sentirme feliz me siento totalmente de otra manera. Realmente muy bien escrito, me gustan las cosas que transmiten sentimientos.
saludos!
muy interesante la descripción que haces, sumergirse en el pasado no es fácil si tenemos en cuenta que el dolor es irremediable.
enhorabuena.
Besos!!!!
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