viernes 1 de enero de 2010
Qué irónico que quienes "velan por nuestra felicidad"
sean quienes las causan...
Qué triste es saber que sólo se ven ojos fríos
y que las risas que se escucharon
son sólo excelentes actuaciones
Qué triste es escuchar acusaciones
de quienes aún peor han traicionado.
Qué triste es que esta noche recuerde la canción que dice
"he vivido en soledad, rodeada de multitud..."
viernes 27 de noviembre de 2009
Únicos

Ella levantó su mano en un tímido ademán. Sin pensarlo dos veces él descendió del cordón de la vereda dispuesto a cruzar la avenida, no quería dejarla esperando...
Ninguno de los dos vio el micro que se acercaba velozmente... No escucharon la bocina y más tarde se supo que el micro tenía problema en sus frenos.
lunes 9 de noviembre de 2009
No acción
se rompen
contra los dientes,
expulsados y estrellados
contra el paladar,
son las preguntas
que no hago
y que,
vomitadas
se vuelven a tragar.
Todo por no encontrar
a mi doble,
que pide explicaciones,
razones y motivos
de todas mis
no-acciones.
No pretendo responder(les)
transformando en acción
la no-acción,
mi no-acción.
Si soy adicta al escape
y al silencio,
al ni siquiera preguntar
"¿que pasó?"
pidiendo una respuesta,
regalando la posibilidad
que deba
yo decir.
No, sí.. ¿sí? (je!)
No-acción
desacción
estatismo
inerte
inanición.
Testigo sordomudo y ciego
que no pide, no da
y como el ojo,
solo ve.
Pensamiento muerto
que no engendra palabras
ni sonidos.
Estallándose y desarmándose
contra los dientes
blancos.
En blanco la mente
mi mente
-por propia elección-
No (me) pidas que...
¿por qué?, no se...
(ni quiero saber)
No lo he dicho
y lo he hecho...
No tengo,
y no quiero
los porqués...
No me obligues a...
-*-*-*-
martes 20 de octubre de 2009
El Beso *
.....Parece mentira, hace seis meses me angustiaba verlo así, hoy sólo lo veo durmiendo. Ahora puedo tomarle la mano y hablarle de cuando jugábamos a la mancha en el jardín de su casa. A veces, cierro los ojos (y sin soltarlo) le hago un montón de preguntas y veo como me vuelve a mirar con sus ojos negros respondiendo a todas mis demandas, acusaciones... y puedo imaginarlo sonriendo iluminado por el sol mientras hace chistes sobre el accidente.
.....Francisco, mi tío, antes que termine la hora de visita, siempre me dice que si le suelto la mano a Tomás me invita a tomar un chocolate en la confitería de planta baja. A veces acepto, otras veces tienen que arrancarme de mi primo. A decir verdad, lo extraño. Extraño los domingos cuando con mamá íbamos hasta Pilar, donde después del asado nos colgábamos con Tomás del nogal y le tirábamos nueces a Roque, el perro de Don Julio.
.....La habitación no es muy grande, esta pintada de un color amarillo muy claro, tiene una gran ventana que da a un jardín lleno de arbustos, gatos y palomas. Nuestro jardín tenía un nogal, muchas flores y en él danzaban coloridos colibríes.
.....Al principio, en la habitación sólo había un pequeño sillón de caño con dos desplumados almohadones y la cama, que era muy alta (para poder sentarme en ella, primero debía escalar una silla o hacer pucheros para que los brazos de mi tío me elevaran hasta poder acomodarme entre las sábanas y las piernas de Tomás y así poder contemplarlo). En la pared, sobre la cabecera de la cama, había un crucifijo desvencijado desde donde Jesús parecía mirar con piedad a todos los que rodeábamos la cama que descansaba plácidamente. En una de las esquinas se asomaba una lámpara con un vidrio opaco, por los años o por la mugre, que daba una amarillenta y penumbrosa luz mortecina. Muchas veces estuve tentada de apretar alguno de los botones que estaban a la derecha de Tomás, "el rojo es para que venga el médico, el verde para la enfermera", me explicaron. "¿Y esa otra cosa, Qué es tía?"... "Es el suero, por ahí le dan los medicamentos y todo lo que Tomy necesita". Entonces, del lado derecho de la cama estaban los cables, los aparatos que con luces y líneas marcaban los signos vitales de Tomás; del lado izquierdo, había una mesita de luz pintada con un horrible marrón claro, que hacía juego con las cortinas, gruesas como telones, que iban del techo al piso y de pared a pared. ¡Como si fuéramos un espectáculo para aquellas pulguientas criaturas que se enmarañaban del otro lado de la ventana!
.....De éste lado, nosotros nos enmarañábamos unos con otros, y con los muebles que mi tía fue trayendo. Primero dos sillas de mimbre, luego una de madera que sacó de la habitación de enfrente. A los pocos días trajo la mesa rebatible de la casa. ¡Cuántas veces la habíamos llevado a los picnics de Ezeiza! -Aún conserva pequeñas manchas de grasa y vino, huellas de festejos y alegrías. Hoy amontona frascos de Espadol, gasas, cintas adhesivas y antibióticos, que se van mezclando con los libros economía, política, planificación y otros sobre un tal "Ché". Libros que todas las noches mi tía leía en voz alta... "Para que Tomy se sienta acompañado", decía y todos los días traía algo nuevo de su dormitorio. ¡Cómo detestaba que le dijera "Tomy"! ¡Ese es nombre de perro y Tomás era todo un hombre, un príncipe... ¡Mí príncipe!
.....Mi tía, un día, comenzó a traer un montón de portarretratos que se fueron acomodando en la mesa rebatible, en la mesita de luz y en todos los huecos en donde pudieran encontrar un punto de apoyo. En algunas fotos se veía a Tomás gateando, en otra estaba en la playa entre dos torres de arena, en otra lucía un guardapolvo blanco, había algunas en donde se lo veía acompañado por abuelos, tíos, por los padres, vecinos, con "los compañeros de aventuras de Bariloche", en otra estaba sentado en una gran escalinata acompañado por "una amiga de la facultad". Pero la que más me gustaba era una en donde él me sostenía en brazos. Estábamos los dos solos, él me abrazaba y nos mirábamos sonrientes, cómplices. No hacía mucho que habían sacado esa foto, fue en mi cumpleaños número doce, yo tenía puesta una corona de cartón que él me había regalado. Para sacarnos la foto él me había rescatado de los pegajosos besos de mi abuela, quien cada vez que venía en sus abrazos recordaba el olor de las peluquerías y siempre me dejaba los cachetes colorados. Como si yo disfrutara de esos momentos de ¿cariño?, en donde me pellizcaba como si fuera una empanada.
.....Había también una silla que sólo la ocupaban las toallas que traía la enfermera y de cuyo respaldo reposaba el camisón verde agua con puntillas amarillas (por los años) de la tía. Además, había que sumarle la constante visita de los médicos, que me hacían soltarle la mano a Thomas privándome de mi único placer durante esas horas; ellos ajustaban el suero o le abrían los ojos a Tomás... Sin olvidar las veces que tuvimos que salir todos para que, vaya a saber yo, las cosas que le harían a mi príncipe... y siempre lo mismo, "No hay novedades, ni se presentan cambios, pero al menos sigue recuperando reflejos"...
.....La última adquisición de la habitación fue el equipo de audio completo, lo que significó algunas discusiones con los médicos y mi tía, los que le hicieron jurar y perjurar que se mantendría apagado o casi imperceptible. Es que el equipo incluía: las seis bandejas que Tomás tanto cuidaba, los parlantes que eran casi tan altos como yo y los ciento treinta y seis compacs. Por supuesto, no me puedo olvidar que la tía trajo los cuadernos en donde Tomás anotaba "sus cosas", sus poemas y sus canciones. Todo se encimaba y ocupaba espacio. Eran torres de recuerdos y de esperanzas. Todas esperanzas vanas.
-Má... (le había dicho con tono suplicante) ¿Podemos ir hoy a ver a Tomás? Sé que hoy se va a despertar... -Ella dudo, miró la hora pensó por unos minutos, volvió a mirar el reloj y me contestó. "Está bien, Mica, hoy vamos. ¿Pero no tenés ninguna tarea del colegio?... ¿Seguro?"...
.....Esas fueron las últimas palabras antes de ir por última vez al hospital.
-Mica, bajá y esperame ahí, que le pago el taxi... ¡Pará Micaela! ¡No corras! –gritó mientras le pagaba al chofer y yo miraba la hora... faltaban pocos minutos para que terminara el horario de visita... Ella no entendía que yo debía apurarme...
.....Llegué corriendo al segundo piso. Estaba segura que Tomás se despertaría... Estaba muy nerviosa, quería ser la primera persona que Tomás viera al despertar. Ni mi tía ni el tío me vieron cuando entré... muy suavemente, a la habitación. Al abrir la puerta no pude terminar de decir el nombre de mi primo... Ella me era familiar... pero no la había visto nunca... ¡Claro, era jueves! Ella estaba tomándole la mano a mí Tomás... le acariciaba el pelo y con sus dedos le rozaba los labios... ¡Ella era la de la foto de las escaleras!... Aún resuenan sus palabras en mis oídos... "Tomy vas a ver que todo va a mejorar y nos vamos a ir a vivir juntos... Si supieras cómo lamento haberte dicho que esperáramos... No te habrías ido enojado y hoy sería todo tan diferente... Mi amor no sabés cuanto te extraño... Te amo tanto..."
.....Debido a la oscuridad de la habitación, el telón estaba cerrado, la muy desgraciada que había causado el accidente no me había visto cuando entré. Ella puso sus manos blancas y huesudas en el rostro de mi Tomás y le murmuró algo en el oído y lo besó. Le dió un beso que duró unos segundos y una lágrima cayó sobre el rostro inmutable de mí Tomás. Ella giró la cabeza y posó sus ojos sobre la foto que compartían. Se apartó de él y secándose las lágrimas saltó de la habitación. Tampoco me había visto.
.....Paso a paso me fui acercando a Tomás, crecía en mi una furia huracanada, me temblaban los brazos y las piernas. En cada paso que daba recordaba sus miradas, sus palabras, su sonrisa iluminada por el sol aquellas tardes en Pilar. Los ladridos de Roque mientras entre carcajadas corríamos para escapar de sus mordidas. Sus brazos al coronarme como “su princesita”. Tomé la foto en donde estaba aquella que recién había huido, de esa que era la culpable de que yo no pudiera estrechar los brazos de Tomás y la metí en mi bolsillo haciéndola un bollo, en la que estábamos nosotros dos las guardé cuidadosamente. Me acerqué a la cama acompañada por una de las sillas de mimbre, puse un pie en ella, me agarré de un pliegue de la sábana y con la otra mano me agarré de la mano de Tomás. Mi corazón latía más rápido del ritmo que marcaba los latidos de mi Tomás. Puse el otro pie en la silla y haciendo fuerza puede sentarme en la cama. Miré el crucifijo, Jesús parecía asustado. Él sabía que aquella no tendría más tiempo con mi Tomás... No, Tomás era mío, y yo era suya. Mi príncipe y su princesa.
Ahí estaba mi Tomás, durmiendo, el beso de ella no había podido despertarlo. Saqué la lágrima que ella le había dejado y la sequé con el moño que forma el cinturón del vestido. Me acerqué a su rostro, lo nombre rey de mi corazón y le aseguré que ella no volvería a hacerlo enojar. No le daría la oportunidad. Le besé la frente, le acomodé el pelo, lo despedí de cada uno de los personajes que aparecían en las fotos. Con una de mis pequeñas y delicadas manos le apreté la nariz suavemente. Noté que comenzaba a respirar por la boca. Tragué una nerviosa bola de saliva que se había formado en mi desesperada boca, cerré los ojos y lo besé...
.....El beso duró lo que debía durar, fue un beso apasionado, de esos que veía en las telenovelas que mi mamá miraba. Como estaba sobre él sentí los temblores que comenzaron a recorrer su cuerpo. Abrí los ojos sin soltarlo y sin dejar de besarlo. Vi como él también los abría, me miró con sus ojos negros y volvía a cerrarlos. Esta vez para siempre. Tomás era mío, nadie me lo robaría. Cuando los médicos abrieron la puerta para abalanzarse sobre Tomás, yo me había tirado debajo de la cama. Nadie me había visto.
-¿Qué te pasó en la rodilla? - Me preguntó unas horas después mi tía, cuando sus lágrimas ya habían dejado de ahogarla, luego de guardar las fotos. No había notado
las ausencias.-Nada tía... por subir corriendo la escalera me tropecé con una chica y me caí. Estuve con las enfermeras, ellas dicen que mi vestido se parece al de Blanca nieves esperando a su príncipe.
-Sí, es cierto mi amor, se parece.- Dijo y acarició me cabeza, me miraba como si yo fuera un pequeño pichón de paloma. Me di cuenta que estaba buscando las palabras para darme una mala noticia.
miércoles 23 de septiembre de 2009
El Encantador de Serpientes *
No sabía si el tiempo pasaba demasiado pronto o demasiado lento… A través del bambú podía ver un reloj que colgaba sobre cortinas de terciopelo rojo. En guardia y vigilante del péndulo, por momentos creía que las agujas giraban y giraban como una si fueran una brújula que intenta señalar un desvariado norte; y de pronto, la envolvía el sentimiento de estar mirando el espectro del tiempo que, atascado en su paso, posaba inadvertido ante un mundo que se ceñía velozmente a su alrededor.
La impaciencia empezaba a ganarle… su cuerpo percibía los pasos de los transeúntes… pero ninguno se detenía ante la cesta. Algún que otro curioso parecía advertirla, tal vez era que ella dejaba oír alguno de sus cercados movimientos o el sonido de su lengua chasqueando contra las paredes del cesto. De vez en cuando sentía como algunos se detenían y murmuraban ante la falsa
incógnita de lo que sería que provocaba esos silbidos. Pero claro… Nadie se animaba a desafiarla… Todos le guardaban distancia… ¡Es que sabían qué es lo que les esperaría si se animaban a ir más allá de sus malogrados murmureos!
Luego de un largo rato de espera, pudo reconocer sus pasos acercándose…
Lo sintió acomodarse… ella estaba esperando el instante justo para saltar a su cuello… desfigurar en una caricia esa sonrisa perfecta que se dibujaba en su rostro… Envolverlo hasta magullar cada centímetro del cuerpo que se escondía bajo las túnicas...
Él golpeteó el suelo con sus pies. Ella sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo y cada una de sus escamas se puso en estado de alerta… Por el entretejido de la esterilla pudo reconocer el colorido turbante, sin dudas era él. Lista para el ataque sintió su voz convertida en las vibraciones hipnóticas que la invitaban a entrar en trance…
Trató de resistirse…
Pero, otra vez, su cuerpo no le respondía…
Tranquilamente él quitó la tapa del canasto, no hubo ataque mortífero, no… Ella sólo se zigzagueaba ante la figura que imponía el ritmo… Lo miraba a los ojos mientras sentía cómo se contorneaba siguiendo las letárgicas melodías con las que él la derrotaba…
Rendida a sus pies, sintiéndose muy tonta… así estaba… Hipnotizada por esa mirada, encantada por esas cadencias que no eran otra cosa más que sus palabras, su voz transformada en los sonidos de la flauta.
Fin

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*Texto publicado en "Manos que Cuentan", Editorial Dunken, 2009
(Selección de Cuentos realizada por César Melis)
martes 22 de septiembre de 2009
Líneas
La arrastró sobre la hoja. Ésta, siguió impoluta.
Suspiró dando una rápida vista a su escritorio y al piso… No había ninguna otra. Ni siquiera un lápiz.
Golpeteaba sus uñas contra la madera… pensando. Abrió el cajón con decisión, escudriñándolo minuciosamente… Nada.
Miró el pálido papel nuevamente… Parecía que le sonreía burlón ante su impotencia.
En el mismo movimiento estrujó el papel, se levantó tomando la lapicera y mientras se iba, ambas cosas dibujaron una perfecta línea en el aire, hasta el basurero.
domingo 30 de agosto de 2009
Invitación Especial
¿por qué "más"?... porque sin ser escritos por mí, muchos de los párrafos que se transcriben en blog Crónicas del Mate - Mateando con el Vikingo logran llenarme de preguntas, sentimientos, broncas, felicidades y ganas de querer saber siempre un poco más de aquellos que se encuentran mate en mano...
Porque el mate es otro amigo en una ronda... y es el que nos une a todos, aún un poco más, y al mismo tiempo, es que deja que se suelten las palabras... una tras otra... y así conocernos y amarnos más y más...
Porque el Hombre está sobre esta vida para amar, creo que ése es el fin último y primero, Amar con todo el cuerpo, todo el pecho y toda el alma...
Amar tanto que uno se entrega a aquello que ama...
y yo amo al Vikingo... amo sus palabras... y las que despierta en quien las escribe...
Dejo los dos primeros capítulos de las Crónicas... de más está decir que están invitados a tomarse unos mates en http://www.cronicasdelmate.blogspot.com/ y dejar sus comentarios...

*-*-*-*
10th man down
El viejo Vikingo entonces me miró a los ojos,
el hielo de sus ojos celestes me quemó la mirada.
Fue entonces que incorporándose me escupió estas palabras;
"The ultimate high as all beautiful dies
A rulers tool, a priests excuse, a tyrants delight...
I alone, the great white hunter
Ill march till the dawn brings me rest
10th patriot at the gallows pole!"
Quise decirle que no estaba solo, que el amanecer podría traer mas que el descanso de la muerte.
Quise, pero supe que no podría creerlo ni siquiera yo...
( http://cronicasdelmate.blogspot.com/2009/08/10th-man-down.html )
-*-*-*-*-
Life, birth, blood, doom...
Ya caminaba solo por las páginas de mi vida, casi autómata. Aquel encuentro con el Viejo Vikingo me perturbó, no haberle podido dar esperanzas me hizo sentir tan deprimido como él lo estaba, pero también una carga de frustración me inundó.
Al doblar en una esquina cualquiera me encontré con otro cansado soldado.
Ya no intento convencer a nadie, tampoco a mi mismo, de que la mañana puede traer un nuevo sol. No se si porque ahora sé que ese sol es el mismo del día anterior o porque cuando intento hacerlo recuerdo los ojos duros y cansados del Viejo Vikingo.
Fue entonces que, con el viejo soldado, comulgamos en tristezas. El me gritaba el dolor de haber perdido a su amigo y yo respondía vomitando mi odio por la velocidad del mundo actual.No recuerdo casi sus ojos, tal vez estaban cerrados. Tal vez estaban húmedos por esas lágrimas que oculta del resto del mundo, y que, por casualidad tal vez, en aquella esquina me tocó espiarlas a mi.
La sensibilidad siempre corresponde al observador, no es objetiva.
Y ver a un gigante sangrar en silencio me conmueve hasta la melancolía.
( http://cronicasdelmate.blogspot.com/2009/08/life-birth-blood-doom.html )
viernes 24 de julio de 2009
Un cigarrillo y un café
.....Tal vez recordaba esas palabras, porque aún seguía sin decidirse si se entregaría al Destino o continuaría creyendo que la Vida es la que se hace día a día… No le gustaba la idea del Destino Único, supremo, definitivo, escrito… Porque si esto era cierto… ¿Para qué seguir respirando? Y mientras pensaba en lo previsible y aburrido de lo Escrito, se reía mirando a un hombre que se persignaba antes de entrar a una casa de loterías... Bien sabía que hay decisiones que cambian el rumbo de la vida y que muchas veces, las “grandes” decisiones se disfrazan de simples votos de confianza… De hecho, pensaba mientras esperaba que el semáforo le permitiera cruzar la avenida, una “gran decisión” no puede no ser otra cosa que el resultado de un conjunto de “pequeñas” elecciones. Quiso ponerse a dilucidar sobre el azar, el destino, la casualidad y la causalidad… pero estaba a pocos metros de destino… y esbozó otra sonrisa… “a metros de destino”… otra vez ésa palabra…
.....Metió la mano en su bolsillo, no ya para agarrar su celular sino para buscar sus cigarrillos. ¿Dónde estaría el quiosco más cercano?... Se había olvidado el encendedor y su paquete de Lucky estaba casi vacío (¿También estaría casi vacía su suerte?... Si tuviera que lanzar la taba… ¿de qué lado caería?... ¿Realmente le importaba saberlo?...) Además, recién faltaban unos minutos para las 5… Iría hasta el quiosco y volvería. Después de tanto razonamiento azaroso, no quería quedarse sin suerte.
.....Buscó la altura que le habían indicado… El edificio se acomodaba en la vereda de enfrente y desde donde estaba intentó encontrar la ventana desde la cual estaría mirando en unos minutos… Realmente no tenía idea de cuál podía ser… Suspiró, tomando la decisión de cruzar la calle y avisar por mensaje de texto “Estoy subiendo”… Se rió del adolescente nerviosismo que rozó cada uno de las vértebras de su columna, haciéndole cosquillas detrás de las orejas. Habían quedado en un café… ¿qué podía tener eso de “peligroso” para generarle esos hormigueos?... Ya desde el ascensor escuchaba el retumbar de los pasos que se perdían en los largos corredores silenciosos y extrañamente vacíos de gente. Más tarde los describiría como “luminosos… pero al mismo tiempo lúgubres”. El elevador se detuvo en el 5to piso. Tomando impulso atravesó el pasillo que retumbaba siguiendo sus pasos. Se detuvo ante la puerta, miró el cartel que indicaba qué oficina era, se paró frente a ella, de un vistazo recorrió todo el marco de la puerta, el recorrido que había hecho, la decoración de las paredes, fijó su mirada en la mirilla y golpeó.

.....Casi había perdido la cuenta de cuánto tiempo había pasado de los hechos que sucedieron a aquellos pasos. Se sonrió aceptando las ráfagas de recuerdos de aquella tarde de cigarrillos, café y lecturas nerviosas, todo, mientras acompañaba las carcajadas de quien peleaba y se mimaba con su mascota...
...
jueves 2 de julio de 2009
Maldito (des-)engaño

¡Oh!... ¡Amor de mi vida!
¿Cómo hago para creer que ya no quiero amarte?
¿Cómo hago para entender que tu desamor
es suficiente excusa para no buscarte?
¡Para al fin olvidarte!
¡Oh!... ¡Belleza que admiran mis ojos!
¡Haz de sol nocturno!...
¡Piedra preciosa entre usureros!
¡Sueño profundo del desvelo!
Dime Belleza,
-que quisiera que fuera mí belleza-
¿Cómo hago para no amarte?…
Si contemplarte es vivir un nuevo color
en el atardecer de una primavera enamorada…
Si cada vez que tu ser habla
la paz abraza mis sentidos
hasta extasiarlos de calma…
Si encontrar tu mirada
es suspenderme del tiempo que todo avasalla.
¿Cómo hago para resignar mi existencia?
Si nuestra distancia muere todo vestigio de alma
- II -
¡Oh!... ¡Maldito Destino!
¿Qué es lo que de mí esperas?
Si ya presencié ese instante
Que, perverso, expusiste ante mis ojos.
Árbol inmóvil que se seca en un campo de batalla
donde el suelo estéril sólo se humedece de lágrimas.
Ya no queda más que confesar
la lucha por una causa perdida.
Ya que si un batallón de soldados guiara
al retumbe de mis latidos
ellos se suicidarían infames
en el aliento del tacto de aquella
a quien su voluntad él ha entregado
¡Oh!... ¡Siniestro Destino!
¿Con qué runas has marcado mi camino?
¿Qué cartas te protegen al rajar mi espíritu?
¡Maldigo tu Rueda y todas sus vueltas!
¡Abriste mis ojos al cielo
para cegarlos en llanto!
¡Si nada yo necesitaba!
Ni las estrellas me intrigaban…
Ahora vegeto dolor del alba al ocaso…
Sólo busco los labios de la Muerte
para descansar bajo su amparo.
¿Por qué sólo me haces desearla
sin la fiereza de antaño para desafiarla?
¡Oh! ¡Maldito Destino!
Mis fuerzas se quiebran
Quiero gritarte con mi voz entera
pero la afonía me asalta
Sólo queda de mí
un cúmulo de huesos rotos
y una puñalada que ya ni sangra
- III -
¡Oh! ¡Belleza mía que me ignoras!
Me has condenado a lágrimas en silencio
Resignada al punzar de un cuerpo
que por el mundo se impulsa muerto
- IV -
¡Oh!... ¡Maldito Cupido!
¡Te maldigo Ángel Enamorado!
¿Qué me has hecho?
¡Sólo me has desgraciado!
Dime Espectro Alado…
¿Qué es lo que has ganado?
¿Qué círculo te corresponde
por desvelar un ser alegre con sueños ya soñados?
Te ruego como a nadie… Feroz Ángel…
Te lo ruego ahogada en llanto…
-¡Libérame!...
¿Qué gozo obtienes al moldear un corazón
para romperlo en mil pedazos?
Nefasto querubín que acepté
sin remilgos tu sonrisa,
Sincera la creí, sin verla lasciva.
Sólo lujuria hay en ti
y divertimiento en tus modales.
Junto a Astaroth deberías caer
si sólo a la tragedia te has consagrado.
No sé cómo eres con el resto de los mortales
sólo me sé un bufón bajo tu mando.
- V -
¡Oh!... ¡Amado mío!
Aunque sé que no me amas
late en mí una tonta esperanza…
¿Podrás algún día…
ver a ésta criatura herida y querer sanarla?
¿Contaré con algún suspiro de tu pecho
para dar vida a mi aliento?
¡Oh!... ¡Amor no correspondido!
perdona que te haga oído de mis palabras
¡Pero aflige tanto esta realidad
en la que me encuentro abandonada!
- VI -
¡Oh!... ¡Bello Ser que añoro!
¡Cuánto me gustaría poder besar tus sonrisas
mientras se enreden nuestras miradas en cada caricia!
Lamento tener que hallarme aquí
queriendo dar la vida entera por seguir soñando
Seguir en mis antiguos sueños
donde no éramos dos extraños
sino el mismo corazón cautivado.
¡Oh!... ¡Bello Amor!
Me han arrebatado mis sueños y esperanzas,
Ahora sólo tengo sentidos cegados por el llanto
y un hueco en el alma
que sangra pasión por un pecho descorazonado.
¡Oh!... ¡Bello Amante Soñado!
Bella ilusión desesperada
Creo que ya lo he dicho todo
y aún no he dicho nada
¡Cuántas palabras!
¡Todas en vano!
¡Ojalá que algún día sane la herida
que llevo en mi pecho por culpa de un engaño!
¡Creer que tú podías amarme!
¡Creer que podrías lograrlo!
¡Oh!... ¡Qué maldito engaño!
- VIII -
¡Oh!... ¡Bello Ser!
Hoy me despido…
¿Ha escuchado mi súplica?...
Sonrío de solo imaginarlo…
La Señora de la Noche... ¿me extenderá sus brazos?...
Ella promete Sueño y Descanso perpetuo.
¿Sentiré sus frías manos acariciando mi espalda?...
¿Retumbará su socarrona su risa en mis oídos?...
Sé que nada seré bajo su viciada mirada...
Pero ya lo he decidido…
Si te lo he dicho mil veces en más de mil versos,
en mil palabras y en mil miradas
Muero al saber que no me amas,
agonizo al saber que sólo en sueños nos deseamos
Sólo quiero cerrar mis ojos para poder seguir soñando.
¡Oh! ¡Bello Ser que asesinaste mi felicidad sin saberlo!
Hoy de ti me despido
deseando que puedas cumplir todos tus anhelos…
Que conozcas la dicha que me han negado…
Se feliz con todos tus sentidos…
llena de alegría tu sonrisa…
tu voz, tu mirada y tu pecho.
Que el sol ilumine tu rostro para que nunca veas en tinieblas,
que su calidez te envuelva y llene de luz vida.
Que en tus oídos sólo vibre la paz y la esperanza.
Que desconozcas las asperezas de quienes quisieran lastimarte.
Que tus días sean vividos en la plenitud de la juventud
y la inocencia eterna.
Sé feliz, ama y sé amado.
¡Oh!...Bello Ser…
ya no me quedan más palabras
Vive, ama y sueña
Que desde la eternidad
donde yacen las almas expiando sus penas
por ti estaré velando.
fecha aprox de escritura: julio'04

domingo 17 de mayo de 2009
09-V-09
No la escuché entrar a la casa, pero sí la vi asomada a la mesa, casi a la misma altura que la torta… Tal vez, ahora que lo pienso... siempre anduvo dando vuelta por los ambientes, pero no sé si por los del hogar o los de mi propia mente.
Si bien ella y yo éramos esencialmente la misma persona, nos diferenciaban las marcas de 22 noches "especiales" que ella aún no poseía. A diferencia de las otras noches casi iguales a esta, esa fue una noche única, ella había decidido venir a visitarme, a acopañarme... La penumbra que bailoteaba al compás de la mecha y el jolgorio ajeno, dejaba ver las sombras conocidas que nos rodeaban entre aplausos y cantos.
Esbozando algunas sonrisas comencé a agradecer a los presentes… pero miraba sobre los hombros de cada uno que abrazaba para ver si es que aún ella andaba dando vueltas por ahí… y no me veía, no la veía… Mi otro yo, ya no estaba… y quería, realmente, quería perderme de allí…
Mientras seguían repartiendo las porciones de torta, me dejé caer en mi silla; suspiré sintiéndome tan envuelta por la soledad que me di cuenta que mi esperanza de encontrarla era simplemente un reflejo de ese sentimiento herrumbrado… Mientras una multitud trataba de convencerme de los buenos augurios de la nueva etapa yo seguía trando de pensar cómo es que había entrado a la casa y por qué había desaparecido así… ¿dónde estaba ella?... ¿Había sido sólo una ilusión?... ¿Sólo yo la había visto?... Si yo estaba segura de que a ella también le habían cantado el feliz cumpleaños…. ¿dónde estaba?...
Ambas teníamos los mismos ojos verdes, las mismas manchitas marrones en el iris y las mismas cicatrces bajo el ojo izquierdo y en el mentón… pero no teníamos la misma sonrisa… Ella reía plácida, tal vez de encontrarme, o simplemente ella era feliz. Tal vez era que yo debía hallarme y ella sólo se hizo presente para recordármelo… Sin pronunciar alguna palabra, y acomodando los pliegues de su vestido en las arrugas de mi jean, me miró y sonriendo comenzó a jugar con los rulos oscuros que caían a los costados de mi cara… Su cabello era rubio... definitivamente mi color hasta hacía unos años y parecía no preocuparle el enredo que le causaría el penacho que quería imitar plumas… Me miró ampliando su sonrisa alegre, compartiendo el maquillaje indio que llevaba… Con su dedo índice tocó las líneas azules de su rostro y tocó la punta de mi nariz y mejillas riéndo cada vez más fuerte mientras lo hacía. Me miró a los ojos, volvió a sonreír y me abrazó muy fuerte. Podía sentir los latidos de su corazón palpitando sobre mi… Sentía la quemazón de la lágrima que nacía en mis ojos; una lágrima que ahogaba mi garganta y no me dejaba pronunciar palabra… Lágrima que comenzó a transformarse en un contenido llanto silencioso… Ella notó que quise decirle algo, aún no sé qué cosa, a lo que murmuró un “Shhh...” y me abrazó aún más fuerte… “Dejala que caiga libre, dejá que se vayan todas las lágrimas ahora… sino te van a ahogar... Shhh… no nos soltemos”…
inconfundible... 'Mujercitas'... ¿Cuántas veces mi madre, perdón, nuestra madre, nos había mandado a bañar (nuevamente) luego de que "apestáramos" en la fragancia?
-Imagen: AleSamsa a los 5 años







