viernes, 14 de octubre de 2016

De los que se creían únicos


Cruzaron sus miradas de esquina a esquina, inmediatamente se reconocieron. Él se puso todo colorado, ella le sonrió mordiéndose infantilmente los labios e inmediatamente sus mejillas también se incendiaron. El mundo se deshizo, se perdían en la mirada del otro, en la sonrisa. Sólo ellos y sus miradas... Sólo los separaba el pavimento. Parecía mentira, iban a tocarse… a saberse reales.

Ella levantó su mano en un tímido ademán. Sin pensarlo dos veces él descendió del cordón de la vereda dispuesto a cruzar la avenida, no quería dejarla esperando...

Ninguno de los dos vio el micro que se acercaba velozmente... Tampoco escucharon la bocina y más tarde se supo que el micro tenía problemas en sus frenos.

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